viernes, 2 de octubre de 2015

COLEGIO LEONCIO  PRADO

HISTORIA:

la I.E."Leoncio Prado, se fundo el 27 de Abril de 1977, siendo su primer director el Prof. Wenceslao Pacheco Gomez hasta el año 1983. Esta ubicado el la 4ta cuadra de la Av. Samuel Alcazar en la Urb. del mismo nombre en el distrito del Rimac.Lleva el nombre del heroe de la batalla de Haamachoco , el coronel LEONCIO PRADO (huanuco 1833), quien el l guerra con chile, ante de ser fusilado por el enemigo de sur, en su lecho del herido es interrogado para que de informacion sobre las posiciones la tropa peruana, respondio con voz firme: " SABED QUE UNA BALA ENEMIGA NO MATA Y QUE MORIR POR LA PATRIA, ES VIVIR EN LA INMORTALIDAD DE LA GLORIA", dos tiros en el corazon y dos en la cabeza acabaron con la vida del heroe mas notable de esta jornada un 15 de julio de 1883. 
Nustra I.E. tiene como lema "DISIPLINA, HONESTIDAD Y TRABAJO", en la actoalidad ostenta un alto pretijio que lo ha llebado a hacer considerado lider en nuestra comunidad. este año cumple 34 años al servicio de la juventud.
LEONCIO PRADO: El Joven Soldado de la Patria
Un Joven Soldado 

Biografía

Leoncio Prado nació en Huánuco el 24 de agosto de 1853 e ingreso al Colegio Guadalupe de Lima a la edad de 9 años. Fue hijo del General Mariano Ignacio Prado (presidente del Perú en los períodos 1865-1868 y 1876-1879) y de María Avelina Gutiérrez.
A los doce años, Leoncio Prado ya era cabo en el Regimiento de Lanceros de la Unión. A los trece años dejó el Colegio Guadalupe para combatir contra los españoles en la escuadra que navegó al sur de Chile y participó en el combate de Abtao, fue ascendido a Guardiamarina.
Luego participó en el combate del 2 de mayo de 1866 en el Callao y fue asciende al grado de Alférez.

Niñez

Cuando tenía seis años, su padre vivía en Lima y él con su madre en Huánuco; el padre que ya eracoronel del ejército peruano, los hizo llamar a Lima y así llegan madre e hijo en junio de 1859. Leoncio ingresó para comenzar sus estudios a un colegio y su madre ingresó al Convento de Copacabana. El coronel EP Mariano Ignacio Prado, según testimonios de la época, siempre tuvo predilección por este niño; en una carta que Mariano Ignacio envía a la madre de Leoncio, le dice:
Obliga siempre a este niño, que me escriba para que no se vaya a acostumbrar a ser desamorado.
En casa de Bezada quedaron una camisitas suyas y allí quedó también su monturita para los días que quiera montar en sus caballitos que están en la hacienda de Bezada. En esta misma casa, a donde irá siempre, encontrará cariños y atenciones.
Carta de Mariano Ignacio Prado a la madre de su hijo Leoncio Prado Gutiérrez
De esa misma época, a los seis años, se le retrata por primera vez; la posición en la que está el niño Leoncio, es exactamente la misma a la última fotografía que se hizo años después, ya adulto. El peinado es el mismo que usó siempre. Luego de tomada la fotografía el niño Leoncio la “malogró”: había dibujado sobre su cabeza con un alfiler, un escudo nacional del Perú.
Desde niño se sintió fascinado por la carrera de las armas: le fascinaban los ejercicios militares, las paradas y la vida del Regimiento de la Unión, del cual era jefe su padre Mariano Ignacio. Siempre acompañaba en las evoluciones a dicho regimiento y a menudo los acompañaba en sus ejercicios militares. Terminó rogando a su padre que le permitiera el ingreso en la vida militar. Por aquellos tiempos era común que en los diferentes cuerpos del Ejército hubieran niños incorporados, tuvieran la extracción que fuera: ya fuera un niño huérfano que encontraba en los cuarteles el “hogar” o niños mimados o hijos de militares que se mostraban orgulloso de que el hijo continuara la tradición familiar.
El 1 de abril de 1861, vio cumplidos sus sueños antes de cumplir los 8 años. Vistió el soñado uniforme de militar, pasando revista en el regimiento como soldado distinguido.
A los 9 años de edad ingresó al Colegio Guadalupe, a los doce años ya era cabo en el Regimiento de Lanceros de la Unión.
El año 1865, su padre el coronel Mariano Ignacio Prado, era prefecto de Arequipa, después de haber desempeñado igual cargo en Tacna. Por aquel entonces, el país se hallaba inmerso en un conflicto diplomático con España que había desembocado en la ocupación por parte de una escuadra española de las islas Chincha. El Perú no disponía de una fuerza naval lo suficientemente potente como para enfrentarse a los buques españoles y los nuevos barcos encargados tardarían aún mucho en llegar. El gobierno se vio forzado a firmar el 2 de febrero el Tratado Vivanco-Pareja por el que España desocuparía las islas y, a cambio, recibiría tres millones de pesos como compensación por los gastos generados. El malestar generado por la duración del conflicto y la actitud del gobierno, que la opinión pública consideraba débil, se recrudeció. El tratado fue considerado una humillación. El día 28 el coronel Prado se sublevó e inició una campaña militar, en la que participaría Leoncio, que culminó con la toma de Lima el 6 de noviembre del mismo año.

Incorporación a la Armada

Culminada la revuelta y establecido el nuevo Gobierno, a los trece años de edad, Leoncio interrumpe sus estudios en el Primer Colegio Nacional de Perú de Nuestra Señora de Guadalupe para ser incorporado como guardiamarina en la fragata Apurímac, unidad que formó parte de la escuadra del capitán de navío Manuel Villar.
El nuevo Gobierno, dispuso la salida de la escuadra al mando del capitán de navío AP Manuel Villarhacia el sur para reunirse con la flota chilena, país que también estaba en guerra con España. Las fuerzas peruanas se componían de las fragatas Apurímac y Amazonas y las corbetas Unión yAmérica. En Chiloé se reunieron con las navez chilenas Covadonga y Esmeralda, aunque laAmazonas no pudo llegar a su destino al naufragar en los canales chilotes. La flota aliada queda anclada en el apostadero de la isla Abtao al mando del contralmirante chileno Juan Williams Rebolledo. Días después de asumir el mando, Williams parte hacia Ancud con la Esmeralda y deja el mando de la escuadra aliada al capitán de navío peruano Manuel Villar.
El 7 de febrero de 1866, llegaron hasta el apostadero aliado las fragatas españolas Villa de Madrid yBlanca, entablándose un combate que sería conocido como combate de Abtao. La acción se redujo a un intenso bombardeo a gran distancia que no produjo daños significativos en ninguno de los dos bandos. Al día siguiente los buques españoles partirían de la zona para informar de la situación de los aliados. Por esta acción, Leoncio recibiría su primera medalla de guerra.
Las duras condiciones de vida de alta mar, mermaron el estado de salud del joven Leoncio y tuvo que ser desembarcado en Lima para su cura. Ya restablecido, ingresó a la Escuela Militar de Espíritu Santo como cadete militar. Estando en ella, la Junta Calificadora de los asistentes a la Campaña de la Restauración, le otorgó el grado de subteniente, cuyos despachos firmó el 1 de abril de 1866, el Ministro de Guerra, coronel José Gálvez y lo refrendó el coronel Mariano Ignacio Prado, Dictador Supremo y padre de Leoncio.

Combate naval del 2 de mayo

Ante la inminencia del combate en el Callao, se improvisan defensas, las playas se llenan de parapetos y trincheras para repeler el ataque, en la madrugada del día 2 de mayo, Leoncio en su casa le dice a su primo Nazario Rubio "Acompáñame que me voy al Callao, de cualquier modo, mi puesto no está en la Escuela, está en el combate, como en Abtao".
Llegado al Callao, se embarca en una lancha que lo lleva a una de las naves de la escuadra peruana al mando del capitán de navío AP Lizardo Montero Flores. Se traba el combate, la escuadra española bombardea el Callao, las baterías de tierra responden. Una granada española vuela la Torre de La Merced, en donde se encontraba el Ministro de Guerra, coronel José Gálvez, matándolo. Tras seis horas de combate, Casto Méndez Núñez, Jefe de la Escuadra española, ordena dar por concluida la acción.
El bombardeo del Callao sería la última acción de los barcos españoles en aguas del Pacífico. Tras reparar los desperfectos en la isla San Lorenzo, pusieron rumbo a España

Benemérito a la Patria

Luego del combate y de la revista de ordenanza, Leoncio regresa a su casa en Lima. Entre tanto, la Junta Calificadora del Ejército, por su actuación en el combate, le otorga la clase de Alférez de Fragata y el uso de las condecoraciones otorgadas por la Nación a los “Defensores del Honor e Integridad de la República y Respetabilidad del Continente y Beneméritos a la Patria en Grado Heroico”.
Reinicia sus actividades militares el héroe, como oficial de marina con la soñada espada, que se la obsequia el Comandante General de la Escuadra Peruana, contralmirante AP Lizardo Montero, que se la dio “en premio y honor a su sereno comportamiento”

Protesta estudiantil en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe

En 1867, con 14 años de edad y terminada la guerra, reingresó Leoncio Prado a la Escuela Militar, pero su permanencia es corta, ya que el padre resuelve que complete su instrucción y regresa alPrimer Colegio Nacional del Perú de Nuestra Señora de Guadalupe. El de 3 de diciembre de ese año, estando Leoncio con licencia en su casa, se produce en el Colegio Guadalupe una protesta estudiantil. Los alumnos alegando incompetencia de algunos profesores, y demasiados rigores disciplinarios, se sublevaron y tomaron las instalaciones del plantel.
Leoncio Prado, enterado del hecho, va al colegio y, al encontrarlo aislado, sube por las paredes y techos y llega hasta sus compañeros. El día 4 de diciembre, el intendente de policía entra en el plantel con las fuerzas policiales, reabre el colegio y ordena la salida de los huelguistas. A la cabeza de ellos apareció Leoncio Prado, echándose la responsabilidad de los sucesos.
Enterado el Gobierno, dispuso la expulsión de la mayoría de los alumnos. El presidente Mariano Ignacio Prado, dispuso que su hijo, Leoncio, partiera inmediatamente en una expedición que salía en viaje de exploración a la selva amazónica peruana. Así, Leoncio Prado, se unió a dicha expedición.


La Toma del Moctezuma
A los 21 años se marcha a Cuba para participar en la lucha por la independencia del país caribeño, se convierte en un soldado de la llamada guerra de los diez años. Estuvo entonces bajo las órdenes de Máximo Gómez y al lado de jefes como Antonio y José Maceo, Guillermo Moncada y otros en el frente de Oriente.
En noviembre de 1876, casi sin armas ni municiones Leoncio Prado y otros diez hombres capturaron el vapor español "Moctezuma", izaron la bandera cubana y rebautizaron a la embarcación con el nombre "Céspedes".
Dos meses después en la bahía de Bragman, en Nicaragua, el "Céspedes" es acosado por el enemigo, al verse acorralado fue incendiado antes de que los españoles pudieran recapturarlo.
Leoncio Prado y sus escasos compañeros se internan por tierras hostiles y hallan por fin albergue en el territorio de Honduras.
Alcanza el grado de Coronel.
La inquietud de Leoncio Prado le llevó a intentar una expedición sobre Filipinas, a viajar por Europa y a predicar, de regreso a Estados Unidos, nuevamente a favor de Cuba.
La Guerra del Pacífico
Cuando Leoncio Prado tenía 26 años, estalla la guerra con Chile y el joven oficial regresa al Perú para defender a su patria.
Actuó en la marina y luego en el ejército, formando parte de las guerrillas de Tacna.
También concurrió a la batalla del Alto de la Alianza, donde muere su hermano Grocio Prado.
En Tarata fue tomado prisionero y remitido a Chile donde pasó la etapa mas dolorosa de su vida. Con la promesa de que se abstendría de seguir luchando, es puesto en libertad y regresa al Perú.
A pesar de su promesa, más pudo su amor a la patria que se desangraba por lo que se fuga de Lima a Huánuco donde organiza nueve guerrillas y actua en el ejército de Cáceres combatiendo como jefe de Estado Mayor del ejército del Centro junto a los famosos "breñeros".

Cáceres y los héroes de la Breña
La Campaña de la Breña
La "Campaña de la Breña" fue una guerra de desgaste llevada a cabo en la sierra peruana por fuerzas irregulares, compuestas por campesinos indígenas y montoneros pobremente armados, pero muy valientes y decididos, que tuvieron a su cargo importantes acciones militares que se prolongaron de abril de 1881 hasta septiembre de 1883.
De aquellos hombres escribió un autor chileno: ". Recorrieron sin tregua ni descanso distancias enormes; pasando cordilleras cubiertas de escasa nieve; atravesando caudalosos ríos, bosques primitivos y superando vertiginosos desfiladeros. Ni el hielo de las cordilleras, ni la falta de agua y víveres, ni la escasez de municiones y medios de transporte para sus tropas, ni los descalabros sufridos; nada fue bastante para doblegar su voluntad de acero, ni quebrantar sus fuerzas físicas ni doblegar su energía".
No obstante los desastres sufridos en la Guerra del Pacífico, los breñeros, al mando del General Andrés Avelino Cáceres, resistieron y vencieron a los chilenos en las serranías.
La Batalla de Huamachuco
El 10 de julio de 1883, la batalla de Huamachuco comienza favoreciendo a las fuerzas peruanas, sin embargo, pronto se acaban las municiones y los breñeros sufren su peor derrota.
Los peruanos perdieron en la lucha más de la mitad de sus efectivos, incluidos la mayoría de sus jefes y oficiales. Algunas fuentes calculan en mil los muertos y heridos.
El General Cáceres logra huir y continuó la lucha de la resistencia peruana, pero el Coronel Leoncio Prado, herido gravemente en la pierna, fue capturado pocos días después.

La orden de ejecutar a todos los peruanos
El Coronel chileno Alejandro Gorostiaga empañó el triunfo obtenido limpiamente por sus soldados en combate y ordenó la ejecución de los prisioneros, incluso los heridos. Según sus argumentos, los miembros de la resistencia peruana, que combatieron en Huamachuco, no eran militares sino "guerrilleros" que no merecían el tratamiento otorgado a combatientes regulares.
El interrogatorio
El mayor chileno Anibal Fuenzalida narró al historiador Nicanor Molinare que cuando interrogaron a Leoncio Prado del por qué había incumplido su promesa de volver a pelear, Prado, afirmó "que en una guerra de invasión y de conquista como la que hacia Chile y tratándose de defender a la Patria, podía y debía empeñarse la palabra y faltar a ella".
Según el oficial Fuenzalida, Leoncio Prado dijo que realmente había dado su palabra cuando fue prisionero en junio de 1880 en Tarata, sin embargo "me he batido después muchas veces; defendiendo al Perú y soporto sencillamente las consecuencias. Ustedes en mi lugar, con el enemigo en la casa, harían otro tanto. Si sano y me ponen en libertad y hay que pelear nuevamente, lo haré porque ése es mi deber de soldado y de peruano".
El carácter del héroe
"Qué hombre tan simpático, tan ilustrado y atrayente (agregó, por su parte Fuenzalida);encantaba conversar con él; de todo sabía; poseía el inglés y el francés lo mismo que el español; y con él podía usted hablar de artillería y tratar de cuestiones de guerra a fondo porque era hombre instruido, de estudio y muy sabido".
El capitán Rafael Benavente hizo, por su parte, el relato de los momentos que precedieron al fusilamiento y también de esta escena.
Cuando se le notificó cuál iba a ser su suerte, Leoncio Prado manifestó que tenía derecho a morir en la plaza y con los honores debido a su rango porque era Coronel y pertenecía al Ejército regular del Perú, pero su pedido no fue atendido y se le indicó que sería fusilado en su propia habitación.
Carta a su Padre
Luego pidió un lápiz y escribió la siguiente carta: "Huamachuco, julio 15 de 1883.
Señor Mariano Ignacio Prado. Colombia.
Queridísmo padre: Estoy herido y prisionero; hoy a las .... (¿qué hora es? preguntó. Las 8.25 contestó Fuenzalida) alas 8:30 debo ser fusilado por el delito de haber defendido a mi patria. Lo saluda su hijo que no lo olvida Leoncio Prado".
 

La ejecución
Antes de su ejecución, Leoncio Prado solicitó tomar una taza de café.
Enseguida, cuando entraron dos soldados pidió que fuera aumentado su número para que dos le tirasen a la cabeza y dos al corazón. Al ser cumplido este pedido dio breves instrucciones a la tropa sobre la trayectoria de sus disparos y agregó que podían hacer fuego cuando hiciera una señal con la cuchara y pegase tres golpes en el cachuchito de lata en el que había estado comiendo.
Se despidió enseguida de los oficiales chilenos, los abrazó, les dijo: "Adiós compañeros". La habitación era pequeña. Al frente y al pie de la cama se colocaron los cuatro tiradores y detrás de ellos se pusieron los tres oficiales allí presentes. El Coronel Leoncio Prado cumplió con dar las órdenes para la descarga. "Todos llorábamos (manifestó Benavente) todos menos Pradito".
La grandeza del héroe
Las hazañas de los héroes en las guerras las cantan y exaltan los nuestros, el enemigo las calla o niega o disminuye presentando a veces relatos prosaicos que manchan alevosamente o deshacen con crudeza la poesía en ellas albergadas.
Sin embargo, todo lo que pasó en los momentos finales de Leoncio Prado se sabe sólo por noticias emanadas de fuentes chilenas. No hubo ni un peruano presente en sus últimos dos días y en su fusilamiento.
El 15 de julio de 1883, se truncó la vida de un joven de vida brillante y fecunda, de acción y de pensamiento; un héroe del Perú y de la independencia americana, uno de los héroes más resaltantes de nuestra nacionalidad.
Leoncio Prado no había cumplido aún los 30 años.

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